Verano en la Manchuela

Los campos de la Manchuela se llenan de cereales durante el verano, empezando por los colores dorados de la cebada entrado el calor de junio y poco más tarde por los girasoles que crearán unas de las vistas más bonitas de toda la región.

El azul del cielo hará su trabajo aportando el contraste idóneo durante gran parte del verano.

Pronto las cosechadoras y las alpacas formarán parte del paisaje, ya que cuando el cereal esté en su punto de maduración las maquinas empezarán a surcar los campos cosechando el cultivo.

Los girasoles aportan, además del amarillo, otro color más a los campos de la Manchuela, y es que su tallo verde crece varios metros haciendo que su color se vea entre el amarillo de sus pétalos.

En cuanto al a climatología, el calor empieza a “apretar” entrado el mes de junio, algunos años a finales de mayo, cogiendo las temperaturas más altas del año durante los meses de julio y agosto.

La comarca de la Manchuela Conquense se caracteriza por un clima mediterráneo templado, más seco que el valenciano, pero aún así caluroso. Los veranos son más secos, las lluvias terminan normalmente a primeros de mayo y no vuelven hasta septiembre. Rara vez se deja ver alguna gota durante los meses de verano, aunque si se da el caso será en forma de tormenta eléctrica, aportando en el ambiente ese olor tan característico de la tierra recién mojada tras varias semanas sin probar gota.

Los pueblos de la comarca se llenan de gente durante estos meses: las familias que vuelven al pueblo a veranear, las Fiestas Patronales que atraen a gente de toda la provincia y fuera de ella, turistas que se acercan a ver los rincones más bonitos de Cuenca entera…

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