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Visitamos Albarracín – Teruel

A tan solo dos horas de la Manchuela (siempre dependiendo del pueblo en el que estés) se encuentra Albarracín, provincia de Teruel. Habíamos oido hablar muy bien de ella, pero siempre lo terminábamos dejando para otro momento.

Estuvimos muy cerca en una ocasión, pero por falta de tiempo no nos acercamos, y finalmente decidimos visitar Albarracín en un viaje hacia Alcañiz, un fin de semana que fuimos a Motorland.

Albarracín es una ciudad que sigue manteniendo ese sabor medieval que tanto nos atrae a todos los turistas y viajeros. Se puede ver la muralla, que a lo alto de la colina se encuentra arropando la ciudad, creada para su defensa en el siglo XIV.

Es una ciudad construida sobre la colina, con muchas cuestas y callejuelas que hacen de su conjunto histórico algo único. Paseando por sus estrechas calles puedes ver cómo las ventanas casi se juntan con los balcones de los edificios que a penas dejan entrar el sol, algo que se agradece cuando hace calor.

Albarracín esconde rincones únicos en los que te puedes pasar horas sentado apreciando esa arquitectura de estilo medieval en todas sus fachadas.

Es uno de los municipios con mayor historia de la provincia de Teruel, su conjunto histórico está declarado como bien de interés cultural, y su Catedral del Salvador, construida en el Siglo XII, es uno de los monumentos más importantes que se pueden encontrar en Albarracín, además del castillo que se encuentra ubicado en el casco antiguo.

Casualmente cuando nosotros fuimos estaban rodando una película o algo y habían colocado atrezzo por toda la Plaza Mayor, y le daba un toque más medieval a la visita.

Historia

Llegó a ser habitada por el hombre de la prehistoria, según indican las pinturas rupestres del Parque Cultural de Albarracín.

También quedó en Albarracín constancia de la presencia de los romanos, como lo indica el puente ‘Rodadilla’, y más tarde fue habitada por musulmanes y reconquistada por los cristianos.

Comarca de la Sierra de Albarracín

Es la ‘capital’ de la comarca de la sierra de Albarracín, que se sigtua entre las capitales de Cuenca y Teruel. Es la comarca donde nacen los ríos Cabriel y Júcar,  dos de los ríos que atraviesan también la comarca de la Manchuela. Tenemos mucho en común con la Sierra de Albarracín… Habrá que conocerla más.

El Cañigral

Cuando íbamos hacia Albarracín, nada más cruzar «la frontera» de la provincia de Cuenca con Teruel, nos encontramos con El Cañigral. Un pequeño pueblo ya abandonado en el que se pueden ver las ruinas de algunas pocas casas y su Ermita de San Antonio Abad.

El pueblo está totalmente despoblado, pero la Ermita se encuentra casi intacta, al igual que el antiguo colegio.

Es algo difícil parar aquí por el poco espacio que hay entre la carretera y las casas, aunque al ser una carretera poco transitada puedes parar un momento junto a la Ermita.

Será una parada de 10 minutos, o no, pero la tranquilidad y la frescura que hay allí es increíble.

Ya en los años 80 habitaban poco más de 5 personas, fue despoblado hace más de dos décadas y de sus edificios solo queda en pie la ermita.

Se atraviesa en tan solo un minuto y nos dejó un poco perplejo por estar señalizado tratándose de un pueblo en ruinas.

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